Avellanas
Fruto seco aromático y crujiente, apropiado para repostería, pestos, ensaladas, rellenos y acabados tostados.
Qué aporta y por qué usarlo
Las avellanas concentran grasas principalmente insaturadas, fibra y vitamina E. Un tostado breve realza su aroma y facilita retirar parte de la piel.
Dulce, tostado y profundo, con una textura firme que se vuelve cremosa al triturar.
De la compra a la cocina
Elegir
Escoge piezas pesadas, secas y sin grietas húmedas. Las peladas deben conservar un aroma limpio, nunca rancio.
Conservar
Manténlas en un recipiente hermético y protegido de la luz. Refrigeradas o congeladas conservan mejor su grasa durante periodos largos.
Preparar
Se incorporan a postres, cremas, masas, pestos, ensaladas, verduras asadas y costras crujientes.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combinan con cacao, café, manzana, pera, calabacín, quesos curados, albahaca y aceite de oliva.
Cómo sustituirlo
Pueden cambiarse por nueces, almendras o piñones; las semillas de calabaza aportan una alternativa sin frutos secos.
Recetas con avellanas
Hojaldres de calabacín con pesto
Hojaldres individuales de calabacín y queso con pesto de albahaca, avellanas tostadas y parmesano.
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