Pechuga de pollo
Pechuga de pollo: carne de ave versátil cuya jugosidad depende del corte y de controlar bien el tiempo de cocción.
Qué aporta y por qué usarlo
Sabor suave que admite marinados y especias; muslos y contramuslos son más jugosos que la pechuga.
De la compra a la cocina
Elegir
Al comprar pechuga de pollo, elige carne de color uniforme, olor neutro, envase sin fugas y fecha vigente. Mantén la cadena de frío desde la compra.
Conservar
Refrigera a 4 °C o menos, cerrada y en la parte baja para evitar goteos. Cocina o congela en 1–2 días; una vez cocinada, consume en 3–4 días.
Preparar
No laves el ave cruda. Usa utensilios separados y cocina completamente; un termómetro ayuda a comprobar el centro de las piezas gruesas.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina con cítricos, ajo, cebolla, cerveza, vino, mostaza, especias, frutas y verduras.
Cómo sustituirlo
Si no tienes pechuga de pollo, intercambia cortes de pollo o pavo ajustando el tiempo; la pechuga se seca antes que los cortes con hueso y piel.
Recetas con pechuga de pollo
Nuggets de pollo
Bocados tiernos de pollo con doble empanado crujiente, preparados con ingredientes sencillos.
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Pechugas de pollo rellenas de espinacas
Pechugas de pollo rellenas de espinacas, beicon y cebolla, acompañadas de una salsa agridulce de albaricoque.
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Pechugas de pollo rellenas de quesitos y foie-gras
Rollos de pechuga de pollo rellenos de quesitos y foie-gras, dorados y terminados al horno para mantenerlos jugosos.
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Pechuga de pollo a la parmesana en freidora de aire
Filetes de pollo crujientes con tomate, parmesano y mozzarella fundida.
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