Tomate
Fruto jugoso y aromático que combina dulzor, acidez y umami. Es imprescindible en la cocina mediterránea, tanto en crudo como en sofritos, salsas, sopas frías y guisos.
Qué aporta y por qué usarlo
Equilibra dulzor, acidez y umami. En crudo resulta fresco y jugoso; al asarlo o sofreírlo concentra el sabor y gana profundidad.
De la compra a la cocina
Elegir
Busca piezas pesadas para su tamaño, con piel íntegra y aroma vegetal cerca del pedúnculo. Para ensaladas convienen tomates firmes y carnosos; para gazpacho, salmorejo y salsa, elige ejemplares bien maduros que cedan ligeramente al presionarlos.
Conservar
Déjalo a temperatura ambiente, lejos del sol, mientras termina de madurar. Cuando esté muy maduro puede refrigerarse para alargar su vida; sácalo con antelación para que recupere aroma. Una vez cortado, guárdalo tapado en la nevera y consúmelo en pocos días.
Preparar
Sírvelo crudo o rallado sobre pan; tritúralo para gazpacho y salmorejo; ásalo, confítalo o redúcelo lentamente en un sofrito. El tomate pera es especialmente útil para salsas y los tomates carnosos lucen mejor en ensalada.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Aceite de oliva virgen extra, ajo, cebolla, albahaca, orégano, pepino, pimiento, queso, huevo, atún, legumbres y pan.
Cómo sustituirlo
En una salsa puede sustituirse por tomate triturado o una buena conserva; en ensalada, por pimiento asado o una fruta firme y ácida, sabiendo que cambiará el carácter del plato.
Recetas con tomate
Salsa de tomate casera
Salsa de tomate cocinada lentamente con cebolla, ajo y perejil.
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Hamburguesa casera
Hamburguesa jugosa de ternera y cerdo con queso, verduras y sus salsas clásicas.
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Bacalao con sanfaina
Lomos de bacalao dorados sobre una sanfaina melosa de berenjena, pimiento y tomate.
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Merluza con almejas y langostinos
Merluza jugosa en salsa de vino blanco con almejas, langostinos y guisantes.
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